Stallman habla sobre música

En junio de 2004 entrevisté a Richard Stallman para la edición española de la revista Rolling Stone, y gran parte de la entrevista giró en torno a la música y al problema de la remuneración de los músicos. La elección de este tema no fue mía como entrevistador: en aquel momento Stallman le dedicaba gran parte de sus conferencias, o al menos eso decía la prensa. Yo no llegué a verlo hablar en ninguna de sus apariciones de ese año.

El artículo de la revista era un perfil de Stallman como personaje público, y hablaba también de su vida y obra, además de explicar qué es el software libre, algo novedoso para el lector de Rolling Stone. Con el límite de páginas las disquisiciones de Stallman sobre la música y cómo pagar a los artistas se quedaron bastante recortadas. Hoy me he encontrado mi transcripción de la entrevista completa, incluído su odio al hip-hop y su amor por La Musgaña, así que aquí está:

Richard Stallman. Foto de Urraco.

Richard Stallman en Rolling Stone. Foto de Urraco.

¿Cuál es la filosofía del software libre?

La filosofía del movimiento del software libre es que la gente merece la libertad de compartir y modificar los programas, y que la gente merece esa libertad, y que arrebatarles esa libertad está mal, es un plan antisocial para mantener a la gente enfrentada e indefensa.

¿En qué se puede aplicar esa filosofía a la música? Creo que ha estado usted hablando del canon…?

El problema del canon me lo planteó alguien que decía que sentía que era injusto tener que pagar a los músicos por usar discos para hacer copias de software libre, y estoy en desacuerdo, porque es bueno apoyar la música, y no es injusto si acabo manteniendo económicamente la música el doble de lo que la escucho, mientras que tú la acabas manteniendo la mitad de lo que la escuchas, no se pueden ajustar estas cosas con precisión sin un control y vigilancia completos de la gente, y ésa es una de las cosas que intentamos evitar, así que deberíamos rechazar completamente la idea de intentar ajustar “correctamente”, según dicen, la cantidad que debería pagar cada persona, eso es un error.

El canon, tal y como está, tiene problemas terribles, sólo que no es ése. El problema del canon es que, tal y como está planteado, la mayor parte del dinero va a pagar a compañías, no a músicos, y esto está mal, y segundo, que para conseguir cobrar el dinero, los músicos tienen que ser miembros de una organización en concreto, que les impone restricciones, y esto está mal, y además les continúan intentando impedir a la gente que copien incluso tras cobrar dinero, lo cual está mal.

Podrían tener alguna excusa para restringir la copia si la copia supusiera no aportar el dinero a los músicos, pero suponiendo que el dinero fuera a los músicos, si se reformase el canon, no habría ninguna excusa para prohibir o restringir técnicamente la copia. Creo que habría que reemplazar el canon por un impuesto en el que no tomara parte ninguna organización privada, y este impuesto estaría únicamente destinado a mantener a aquellos que escriben e interpretan la música.

Quizá habría que dedicar el 5% a mantener la agencia estatal que distribuyera el dinero, pero no más que eso, y nada de ese dinero iría a empresas, y no debería haber ninguna regla impuesta a los músicos, excepto que el dinero que ganan fuera proporcional con su popularidad. Pero no debería ser linealmente proporcional, porque eso les da un montón de dinero a las superestrellas, que para empezar ya tienen dinero, y eso no es útil para mantener la música. Tampoco no queremos que haya alguien decidiendo cuánto dinero gana cada músico, porque eso puede llevar a abusos, así que necesitamos una fórmula.

Ahora bien, una fórmula no tiene por qué ser lineal, podría tener la forma de una raíz cuadrada, de modo que según uno es más popular, gana más dinero, pero el gráfico crece cada vez más despacio. Y esto significaría que una mayor parte del dinero podría ir a los artistas que están en el tramo medio de popularidad, y que un número mayor de músicos podría disfrutar del sistema hasta el punto de vivir de él y poderse dedicar a la música a tiempo completo.

Este es el beneficio social de este tipo de sistemas, que hace posible que los músicos lo sean a tiempo completo, así que si vamos a tener un sistema de recogida de dinero para mantener a los músicos, deberíamos tener ese objetivo en la cabeza. Finalmente, esto debería ir acompañado por la legalización de la compartición de la música. Sólo un estado policial puede impedir que la gente comparta música, y prohibirlo está absolutamente injustificado.

¿Cómo se mide la popularidad?

Mediante muestreos y encuestas. Hay muchas formas de medir la popularidad. Si se da por sentado que la mayor parte de la música se vende en forma de discos, se puede llegar a la conclusión de que la popularidad se mide por sus ventas, pero no es el único sistema. Creo que mucha gente estaría encantada de comunicar anónimamente qué discos tienen en sus máquinas, y si esto fuera parte de un sistema en el que la compartición de música fuera legal, no tendrían de qué preocuparse por hacerlo.

¿Y no se podrían hacer trampas, engañar al sistema?

Puedes intentar engañar al sistema, pero dado que esto es un voto personal, en el que cada persona dice si tiene una copia de una canción o no, para poder engañar al sistema, necesitarías el apoyo de mucha gente, lo que quiere decir que tienes fans, los cuales siempre tienen copias de tu música.

¿Es éste un sistema de licencias obligatorias, como el de las radios?

No es un sistema de licencias obligatorias, de lo que estoy hablando es de la libertad de copiar la música que uno desee, pero paralelamente… Son dos cosas distintas y separadas: la gente debería tener la libertad de copiar música de forma no comercial de todas las maneras, y ése cambio debería hacerse incluso si no se hicieran otros, pero también llevo proponiendo esta forma de mantener a los músicos mediante algún tipo de impuesto desde 1994, fecha en que escribí un artículo sobre el tema.

Los EEUU adoptaron un impuesto sobre las cintas y magnetófonos DAT en ese año, y lo hicieron de forma totalmente errónea. Una forma que no sirve a ningún interés público legítimo, sino sólo a intereses privados. Les da dinero a negocios que no lo merecen, y un poquito a los músicos para poder decir públicamente que en realidad es por los músicos. Yo critiqué este programa, y me parece que el canon tiene los mismos problemas y más, porque tiene el problema de que el dinero que va a parar a los músicos va también a mantener una organización que les prohíbe publicar libremente su información. Así que el canon debería ser abolido, y esta organización…. las cosas deberían plantearse de modo que ningún músico tenga un incentivo para para pertenecer a una organización que puede restringirle cómo edita o hace pública su música.

¿Es esto algo similar a lo que están proponiendo Laurence Lessig con Creative Commons y la Electronic Frontier Foundation, las licencias obligatorias?

No. Tampoco estoy proponiendo que la música se pague con los impuestos, lo que estoy diciendo es que si vas a tener un sistema de recaudación para los músicos, ésta es la forma correcta de hacerlo. Lo que defiendo es la libertad de copiar música no comercialmente. Creo que, moralmente, es el derecho de todos. Sin embargo, si llegamos a la conclusión de que los músicos necesitan más apoyo económico, ésta es una forma de dárselo. Pero propongo también una segunda forma de dárselo, que no incluye ningún tipo de impuestos. En este segundo caso, todas las músicas vendrían con los metadatos [etiquetas electrónicas] adecuados, y al reproducir esta música la gente tendría la oportunidad de mandar un euro al grupo, de forma anónima, sin ninguna presión ni obligación de hacerlo, y según se hiciera todo el dinero iría a los músicos. Creo que la gente donaría dinero a sus músicos favoritos.

No me opongo a algún tipo de sistema de copyright que cubra el uso comercial, lo que incluiría una máquina de discos de monedas en un lugar público, lo que más me preocupa es la libertad privada de la gente, la libertad de compartir la música. Nadie debería llamarlos “piratas”, un pirata es alguien que ataca barco, no alguien que comparte.

Así que propongo dos sistemas distintos para mantener a los músicos, y si creemos que la legalización de la compartición no comercial de música lleva a un menor nivel de ingresos para los músicos, lo primero que deberíamos hacer es comprobar si esto es así, con la excepción de las superestrellas, y creo que no es así, porque sólo las superestrellas ganan dinero con sus discos actualmente, el resto están explotados y lo poco que pueden sacar de los discos es la publicidad, y la compartición de música es una gran forma de dar publicidad a los músicos.

Así que, en el peor de los casos, con la excepción de los que más venden, los músicos no perderían mucho con la legalización de la compartición de música. Yo he propuesto dos formas de mantener a los músicos, y son sólo dos, puede que haya otras formas, pero ninguna debería incluir la prohibición de copiar música sin ánimo de lucro.

Ha estado usted también hablando del DRM

El DRM es un robo. [falta resto de transcripción, porque hablaba de software y no de música]

¿Y qué hay de una posible SGAE paralela, otra organización de gestión de derechos con el menú de cinco platos que permite no sólo la gestión del copyright restrictivo, sino también las diferentes opciones como las de las licencias Creative Commons o incluso la música libre?

Sería un paso en la dirección correcta, pero también sería un camino muy difícil, porque mucha gente, muchos lugares públicos ya pagan a la SGAE, y ¿qué pasaría entonces?, otra empresa llegaría y diría “ahora páganos a nosotros también”, y les contestarían “pero si ya les hemos pagado a los de la SGAE, ¿por qué deberíamos pagaros a los dos ,y cuántas organizaciones más van a aparecer?”, así que la única manera en la que esto podría funcionar es cambiarlo por un sistema del estado que diga que la gente no tiene ninguna obligación hacia algo como la SGAE si han pagado este impuesto. Y entonces la SGAE desaparecería, bueno, debería desaparecer.

Nos ha contado cuáles son las libertades en el software, pero las obras creativas, como la música, se guían por reglas distintas, o deberían hacerlo, ¿no cree?

En general, hay tres categorías de obras, las obras de uso práctico, lo que incluye el software, las que expresan las ideas u opiniones de alguien, como los ensayos y artículos, y también hay obras de arte y entretenimiento, como la música. Estos tres ejemplos ilustran los tres tipos de obras. Las obras de uso práctico deberían tener todas las libertades, incluidas las de modificación y distribución de la obra modificada, de modo que los usuarios puedan hacer lo que quieran, y tengan la libertad de vivir su vida como quieran, en vez de ser prisioneros del software que usan. Pero estas reglas no se aplican a las otras dos categorías. Para las obras que expresan lo que alguien cree u opina, creo lo apropiado es permitir sólo la copia literal. Y para las obras de arte, ahí está la dificultad, el problema es qué se hace con las obras modificadas. Bien, en el caso de las obras que sólo contienen fragmentos de otras obras, pero son creaciones nuevas, en ese caso es un uso apropiado, y no debería haber restricciones al uso de fragmentos comparativamente pequeños, que agregados formen obras nuevas.

El hip-hop sería un buen ejemplo.

No lo sé, de hecho lo odio, y no lo escucho si puedo evitarlo.

Pero sería una forma de collage.

Sí.

Cuando se habla de tomar una obra y modificarla sólo un poco, bien, no es muy útil hacerlo con la música, no se puede tomar una interpretación y cambiarle una nota.

¿Y qué hay de las versiones? Los músicos toman la obra de otro, exactamente la misma canción, pero la arreglan, la intepretan, la cantan…

En estos casos no conozco la ley, creo que los músicos tienen toda la libertad de hacerlo, pero tienen que pagar, la licencia es obligatoria, y en estos casos es una herramienta apropiada, en estas situaciones. Me preocupa más la libertad que debería tener todo el mundo, y con las grabaciones musicales, creo que basta la libertad de redistribuir copias literales de forma no comercial, pero esto incluye hacerlo a través de la Internet. Compartir la música debería ser legal.

Incluso con completos desconocidos. “Esto es lo que me gusta, mira qué cosas he encontrado”

Hubo un tiempo en el que no estaba tan seguro de ello, pero visto lo útil que podía ser la compartición de música por Internet, y cuánta gente la usaba, está claro que no hay excusas para prohibir ese libre compartir entre la gente si es lo que quieren hacer.

¿Qué música le gusta? Alguna música pop moderna?

Muy rara vez. Es muy extraño que haya algún tipo de música moderna que me guste. Me gusta mucho la música clásica de la India, especialmente la música karnática(?), también me gusta la música tradicional vietnamita. Solía tocar música gamelan de Java y Bali, y todavía me gusta, aunque con los viajes es difícil participar en los grupos. Me gustan muchos otros tipos de música clásica y tradicional, me gusta la música folklórica japonesa, una música que se baila llamada miño(?) también me gusta la música de Camboya y Birmania, las canciones folklóricas georgianas, los bailes de los balcanes…

¿Y qué hay del flamenco?

No me gusta mucho el flamenco, pero me encanta la música del grupo “La Musgaña”, ayer estuve buscando sus discos. Una vez les vi tocar cerca de Boston, pero nunca les he visto aquí en España. Siempre viajo con 30 o 40 discos, para poder enseñárselos a mis amigos y ponerles música, y en este momento tengo conmigo dos discos de La Musgaña.

¿CDs o MP3s?

No tengo uno de esos aparatos de MP3, y el ordenador no es lo más apropiado para poner música, no suena muy bien, así que llevo CDs cuando viajo, todo el mundo tiene un reproductor de CD.

El verdadero avatar del libro electrónico

Con frecuencia hablo con amigos de los “avatares del libro electrónico”, en plural, usando el término para referirme a sus circunstancias cambiantes y a sus diversas encarnaciones tecnológicas. Pero me he dado cuenta de que el libro electrónico, los libros electrónicos, tienen un principal avatar: Kali.
El avatar y sus atributos

El avatar y sus atributos

En la mitología hindú, un avatar es la encarnación terrena de un Dios (de ahí viene el uso del término para referirse a los gráficos que representan a los participantes en foros y videojuegos online). Y el avatar del libro electrónico ha de ser sin duda la negra Kali, destructora y terrible, diosa del tiempo y del cambio.

Siguiendo con la alegoría, el avatar del lector que se ve ahí postrado encaja perfectamente con el marido de Kali, el dios Vishnú. Los lectores impenitentes estamos casados con los libros como ciertas monjas lo estaban con Jesucristo, así que el matrimonio es la relación más ajustada. Además, Vishnú es el omnipresente Dios Supremo del panteón Hindú, igual que el lector es el centro del universo de la edición, mal que les pese a autores y editores.

¿El libro electrónico, representado como un heraldo de aniquilación, de color uniformemente negro y avasallando a su marido, el amado lector, sobre el que se sostiene? Más que una alegoría, mi trigésimo tercer arcano les parecerá a algunos un cruce entre un documental y una película de terror, el guión de su peor pesadilla. Sin embargo, habría que recordarles que Kali es para muchos una diosa madre benévola, o que otros la veneran como Bhavatarini, la redentora del universo.

El economista austríaco Joseph Schumpeter acuñó la expresión “destrucción creativa” para referirse a las consecuencias de la innovación radical en una sociedad de mercado. Esta descripción se aplica especialmente bien a las consecuencias sociales del cambio tecnológico. Cuando se cita a la imprenta de tipos móviles de Gutenberg como uno de los inventos cruciales en el progreso de la humanidad, no sólo se está celebrando una tecnología que dio lugar al Renacimiento y, de rebote, a la Ilustración, la Revolución Industrial y al mundo moderno. También se recuerda a la máquina que acabó con los Scriptoriums medievales, llevándose con ellos los manuscritos iluminados, los grandes libros de pergamino… terminando incluso con la primacía en Europa de la Iglesia Católica.

La reforma protestante, con su propuesta de una relación personal con Dios a través de la lectura privada de la Biblia, no habría sido posible sin un mecanismo como la imprenta, capaz de generar libros en gran volumen, de forma asequible y al margen del control eclesial. Al imprimir su famosa biblia, una Vulgata en latín, Gutenberg deseaba poner la nueva tecnología al servicio del antiguo orden. Sin embargo, en manos de Lutero y miles de otros herejes e ilustrados, esa misma imprenta demostró ser una semilla de cambio que germinó y creció hasta convertirse en el mundo que habitamos, destruyendo en el proceso el mundo que la vio nacer.

De Manucio a MacIntosh

De Manucio a MacIntosh

Muchos han visto la semejanza entre los primeros libros impresos y el ordenador personal. Alan Kay, profeta de los modernos ordenadores portátiles y teléfonos inteligentes con su concepto de Dynabook, los describe como el equivalente de los libros de la imprenta de Aldo Manuzio: lo bastante pequeños para llevar en la alforja de un caballo, y lo bastante baratos para que todo el mundo pueda tener el suyo, en vez de compartirlos entre muchos. La lectura personal y en privado (en vez de en voz alta y en público) es otro importante factor en los cambios sociales sobrevenidos desde el siglo XV hasta nuestros días. ¿A alguien le extraña que la computación barata, ubicua e imposible de prohibir o controlar esté cambiando la cara de nuestra sociedad tecnológica?

Casi todos tenemos ya claro que Internet es la Gran Imprenta Global que hace que la libertad de prensa no esté, como decía A. J. Liebling, “limitada a los que poseen una” (prensa de imprimir, se entiende). Incluso los dueños de los periódicos se están dando cuenta de que el nuevo orden no es como el antiguo, pero con biblias en latín impresas en vez de escritas a mano: ya no tienen el monopolio de la Conversación, y el editor del Times compite con el bloguero anónimo por el tiempo y la atención del lector global. ¿Por qué los editores de libros no se dan cuenta?

Es pronto para decir cómo será la edición del futuro, post-Internet, post-libro electrónico, post “veinte minutos en el futuro“. Lo que sí que está claro es que no será como hasta ahora. Los automóviles no son carruajes de caballos tirados por motores controlados por riendas y que abrevan gasolina. El cine no es teatro filmado con una cámara en una butaca. El grueso del negocio editorial no consistirá en empresas que fabrican “ejemplares” digitales, vendidos a tanto la copia, y pagados a tanto menos al autor. Este modelo quedará reservado para fenómenos marginales, de lujo, de culto. Tanto las empresas editoriales como los propios géneros literarios (o no literarios: la edición es mucho más que literatura) serán irreconocibles dentro de veinte, cincuenta años, si es que siguen existiendo.

El cambio será duro para la industria y para los creadores, aunque siempre habrá quienes sepan ver la oportunidad en la crisis, y reinventarse a la vez que se transforma el medio. Sin embargo, lo contrario pasa con los lectores: serán los menos los que se queden atrás, añorando el mundo de la edición y los libros del pasado, y los más los que sepan aprovechar las oportunidades ofrecidas por la destrucción creativa propiciada libro electrónico. Los lectores modernos, consecuencia cómplice de la imprenta, esa otra ola de destrucción creativa  que marcó el paso de la Edad Media al Renacimiento, estamos en un gran momento.

Por mi parte, estoy encantado de abrazar a nuestra madre y esposa, la destructora, redentora, despiadada y benévola diosa Kali.

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Mi hija Clara a las dos horas y media de vida

Mi hija Clara a las dos horas y media de vida

Hace poco más de seis horas ha nacido Clara, mi hija con Helen Faulkner. El parto ha sido de cesárea no programada, pero tanto la madre como la hija están estupendamente. Gracias a todos los que me habéis dado ánimos durante estos últimos nueve meses, y  también a los que me habéis acompañado durante los cuarenta y dos años anteriores.

They blog so I don’t have to: Ricardo Galli sobre la falsa polémica del “todo gratis”

Pues eso, que hay ocasiones en que uno no tiene que escribir nada porque todo lo que tenía uno que decir ya lo ha escrito Ricardo Galli, y mucho mejor de lo que uno lo diría. Lo poco que tengo que añadir se lo he puesto en un par de comentarios.

Jimmy Ballard is Dead, Alas

Desde que leí a Ballard por primera vez, hace ya veinticinco años, no creo que haya pasado una semana sin que, ante un paisaje urbano o una situación social, no haya dicho para mí, fuera enfadado, divertido, o confuso: “carajo, qué ballardiano es esto”.

Iba a escribirme una elegía a Ballard, pero me voy a contentar con enlazar al emocionante comentario de JL en 140 caracteres, y a la que le ha hecho su amigo John Clute en The Independent:

“Se convirtió en el sabio y profeta cuyas visiones del coste de la vida en el mundo moderno eran una parte integral de nuestra comprensión de la forma de las cosas venideras. Al menos un diccionario inglés ha aceptado “Ballardian” como término para describir el paisaje de finales del siglo XX: baldío, herrumbroso, cuajado de reliquias Ozymándicas de la era espacial ya pasada, distópico… un paisaje surrealista que hace suyas las psicopatologías de la humanidad moderna.”

En otros foros: Estación Futuro, Pixeltopía, Free Software Art

Llevo unas semanas de arrebato total, pero los frutos están valiendo la pena. Vayan cargando las pestañas de sus navegadores, y los .opml de sus lectores de rss.

  • Estación Futuro acaba de arrancar con una muestra de obras de Kenta Cho a mi cuidado. Da gusto trabajar con un equipo como el de Intermediae. Los textos de sala, los cuadernillos, el diseño y la arquitectura del espacio son la bomba, como podéis ver en el anuncio que hago en Pixeltopía.net.
  • Sí, Pixeltopía. Donde van los marcianitos cuando mueren. Un proyecto sobre esos videojuegos que son arte, vida, negocio, creación, entusiasmo, divertimento, encuentro, descubrimiento. O sea, como los sucesos de las Noticias de Antena 3, pero al revés.
  • Hablando de lo cual, también he terminado mi colaboración para Mondo Pixel 2.0, y está feo que lo diga yo, pero mola tanto como mi novio Tim Rogers.
  • Lo anterior es un enlace a mi hilo de Twitter. Por si quieres saber en qué estoy pensando.
  • También he actualizado, después de meses, freesoftwareart.org.
  • Y si no vuelvo a dar señales de vida en un par de años, que no se alarme nadie: la muy estupenda señora de hiperactivo! acaba de salir de cuentas, y estamos en capilla, como quien mezcla las metáforas.

Hala, dispérsense, que aquí no hay nada más que leer.

Usos y abusos de los derechos de autor según un guionista español

Excelente “las cosas como son” de un guionista de cine español que prefiere no confesarlo: su madre cree que es pianista en un burdel.

Su diatriba navega perfectamente entre el remolino del hipercandadismo maximalista de derechos de autor y los escollos del “buuu anticanon ladrones buuu” representado en este chiste gráfico de Manel.

La viñeta es de Manel para Público.

La viñeta es de Manel Fontdevila para el diario Público.

Vale la pena leer “Mea Culpa caga leyes” para seguir tanto sus razonamientos como los enlaces que apuntan a los autores de las siguientes tropelías:

Yo soy autor. Tengo alguna que otra obra susceptible de ser descargada en redes P2P. Con el dinero que voy a obtener este año por “derechos de autor” bien podría comprarme un coche. No un Prius, pero sí un Ibiza. Jamás he comprado ni compraré nunca nada en el top manta. Y el que lo haga delante de mí tiene todas las papeletas para que le retire el saludo. Pero no veo ninguna razón por la cual haya que hacerles el juego a la gentuza que ha decidido, por poner unos pocos ejemplos:

- Editar en DVD clásicos de Billy Wilder como Uno, Dos, Tres o Testigo de Cargo sin subtítulos en castellano.
- Descatalogar Balas Sobre Broadway, La Cortina de Humo o El Padrino.
- Crear un falso (como todos) “director’s cut” de Amadeus y secuestrar el montaje original.
- Emitir cine español en televisión durante años sin pagar a los autores lo que estipula la ley.

Cuando yo descargo del eMule una obra que no hay manera de encontrar por otro medio, ¿estoy pirateando? Yo creo que quien está pirateando es la distribuidora que compra los derechos sobre esa obra, para luego descatalogarla porque la considera una amenaza (o sea, de calidad) para sus otros lanzamientos (o sea, basura). Está pirateando quien incumple sistemáticamente la ley europea de 12 minutos máximo de publicidad por hora. Piratea quien mutila las obras, manipula su formato, falsea sus traducciones, demora injustificadamente sus estrenos, presiona a los exhibidores para comprar películas en paquete, satura el mercado de ediciones “especiales” y extras ridículos, emite publicidad encubierta en forma de “reportajes” sobre estrenos, realiza cambios arbitrarios en la programación, tira de chequera para sacar de antena a una serie rival…

Sólo en una cosa estoy en desacuerdo con pianista en un burdel: mi desagrado por el top manta no es tan grave como el suyo, aunque coincida con él en que la distribución comercial es un fenómeno distinto del de las redes de intercambio, y bastante más problemático.

Gracias a Mauro y a Nacho por el enlace. Actualización: y a David por el de la viñeta.

La visualización de información explicada a los niños

¿Qué sucede cuando se cruza una presentación de Stamen con las armonías de High School Musical?

Pues más o menos este video explicando las bondades de la infografía a los niños. Es como Mmm-bop de Hanson, pero sin veneno detrás de la sacarina. De hecho es el mejor ejemplo del lema de Mary Poppins, sólo que en vez de dar la medicina con un terrón de azúcar, lo hace con un chicle sabor a fresa.

Creo que estoy enamorao de Teacher Susie. She Blinded Me With Data y todo eso.

No hay nada que no mejore con una paella y un paseo por la playa

¡Feliz nochevieja 2008…

Un poco escasa para ocho personas, pero de segundo había cordero.

Un poco escasa para ocho personas, pero de segundo había cordero.

… y próspero año 2009!

Año nuevo en Sorrento, Victoria, Australia

Año nuevo en Sorrento, Victoria, Australia

Las patentes genéticas retrasan el diagnóstico (y el tratamiento) de bebés con epilepsia congénita

Una empresa de Melbourne está amenazando a los hospitales que realizan ciertas pruebas genéticas internamente, e impidiendo entre otras prácticas el diagnóstico precoz de la epilepsia en bebés. Para que luego haya quien dude del daño que causan las patentes genéticas. Hay ocasiones en que a uno le gustaría no ser tan profético.