Y, como bola extra, he recordado que llevo ya más de diez años hablando en público sobre esto de la economía política de la copia libre. En mayo de 2000 dí una clase en un curso dirigido por José Antonio Millán sobre nuevos modelos de edición digital. Yo me ocupé de explicar este tema tan mío de los modelos económicos favorables a la copia, con el título “Cómo ganar dinero sin poner puertas al campo”. Vamos, un clásico.
Hay que ver lo que me gusta el pastiche, oiga. Por otro lado, esta imagen se podría aplicar prefectamente, con mínimos cambios, a cualquiera de los cuatro artículos, y no sólo al referido a la cogida de Julio Aparicio.
Sigo escribiendo en Cookingideas, y aunque el tema que me han asignado es “empresa” yo he acabado más bien en mi carrilito de la economía política del arte y la cultura, con especial interés en la edición digital, tanto en el ámbito literario como en el informativo. Estos son mis cuatro últimos artículos, en orden cronológico inverso por aquello de que esto es un weblog:
Tres estrategias digitales para los autores literarios - Cómo pueden abordar los distintos tipos de autores la publicación digital gratuita, porque “tan ingenuo sería recomendar la misma estrategia digital a todos los autores como es pretender que todos van a recibir igual trato por parte de un editor.”
La televisión de la muerte del año 2010 - una modesta proposición sobre cómo tratar el morbo en la televisión de forma rentable y juiciosa. En cierto modo, es una versión audiovisual del “si sangra, abre página”.
Justo justico ahora, no me da mucha pena no estar en Madrid, fíjate tú. Me habrán quitado el lomo ibérico y el chorizo de guijuelo los cabrones de la cuarentena en el aeropuerto de Melbourne, pero el fin de semana pasado estuvimos navegando en el lago de Albert Park.
Lo más gracioso del chiste de Vaya Semanita sobre “el día del orgullo SGAE” no está en las partes que son ficticias, sino en las que son reales. Parafraseando, se podría decir eso de “no le digas a mi madre que soy cobrador de la SGAE, la pobre se cree que me gano la vida de chapero”.
La empresa Google tiene un lema que le ha ganado bastantes puntos de relaciones públicas: “don’t be evil” (”no hacer el mal”). Sospecho que a cualquiera que monte una empresa que se relacione con artistas y creadores le bastará con ponerse como lema “no somos la SGAE” para ganarse la atención y el cariño de su público natural.
Por ejemplo: un sistema de seguro legal para tenderos y comerciantes.
Tienes una peluquería, un circo, una universidad, o un bar. Pones sólo música que no esté en el repertorio de la SGAE. O quizá vendes consumibles, y te vendría bien que te quitaran un canon que más que otra cosa parece un impuesto privado.
En vez de pagar el impuesto revolucionario (perdón, las tarifas por comunicación pública) de la SGAE, pagas la mitad de esa cuota a una bolsa de financiación de defensa legal ante la SGAE. ¿Por qué pagar a los acusadores, cuando puedes pagar a tu defensa?
Esta entidad debería constituirse como asociación sin ánimo de lucro ¿Por qué no? Su única función es financiar los honorarios de abogados de defensa, así que no tiene la menor necesidad de generar beneficios ni repartir dividendos. De este modo desgravarán las aportaciones de empresas e individuos ( no olvidemos las donaciones de particulares).
Nombre: “Defensa Creativa”. Lema: “No somos la SGAE”. Le veo futuro.
La obra de arte en la era de la reproducibilidad mecánica
Sin embargo, se me quedaron fuera del artículo más y más ejemplos de esos modelos de negocio alternativos que no dependen de que los usuarios no puedan hacer copias. Está la música libre de Jamendo y Magnatune, algunos de cuyos artistas llegan a vender sus temas para música incidental de, por ejemplo, videojuegos como Braid.
Están experimentos como el próximo libro autoeditado de Cory Doctorow, que se ha propuesto “vender el mismo libro a toda la gama de precios, de los cero dólares a los 10.000″, imitando y extendiendo las prácticas de músicos independientes como Jonathan Coulton o el citado (en el artículo) Trent Reznor.
Me decía Mauro Entrialgo que me había olvidado del cómic: tanto Mauro como Manuel Bartual tienen publicados libros que recopilan material previamente publicado en blogs y que sigue disponible de manera gratuita en la red.
Las razones de Bartual
Y seguro que hay más formas creativas de ganarse la vida sin impedir la copia y la difusión de la obra, y que hay más casos y ejemplos. Si se te ocurre alguno, te invito a que lo reflejes en los comentarios.
Esta es la respuesta a la pregunta de ayer sobre qué pena habría que imponer a El Mundo por pedir mayores penas a la piratería, y básicamente aceptar la criminalización de los enlaces siguiendo las tesis de la ministra González-Sinde, mientras su servicio de buscador Ariadna les produce ingresos publicitarios a la vez que proporciona al público enlaces a ficheros .torrent:
La procesión de los hipócritas: La divina comedia, canto 23 (Infierno)
Otros lo llamarán ironía, pero es sólo hipocresía.
Descárguense ustedes los torrentes de la película "Mentiras y Gordas", vulnerando presuntamente el copyright de la ministra González-Sinde, desde el buscador Ariadna del diario El Mundo. Oferta válida hasta fin de existencias, o algo.