Lo más gracioso del chiste de Vaya Semanita sobre “el día del orgullo SGAE” no está en las partes que son ficticias, sino en las que son reales. Parafraseando, se podría decir eso de “no le digas a mi madre que soy cobrador de la SGAE, la pobre se cree que me gano la vida de chapero”.
La empresa Google tiene un lema que le ha ganado bastantes puntos de relaciones públicas: “don’t be evil” (“no hacer el mal”). Sospecho que a cualquiera que monte una empresa que se relacione con artistas y creadores le bastará con ponerse como lema “no somos la SGAE” para ganarse la atención y el cariño de su público natural.
Por ejemplo: un sistema de seguro legal para tenderos y comerciantes.
Tienes una peluquería, un circo, una universidad, o un bar. Pones sólo música que no esté en el repertorio de la SGAE. O quizá vendes consumibles, y te vendría bien que te quitaran un canon que más que otra cosa parece un impuesto privado.
En vez de pagar el impuesto revolucionario (perdón, las tarifas por comunicación pública) de la SGAE, pagas la mitad de esa cuota a una bolsa de financiación de defensa legal ante la SGAE. ¿Por qué pagar a los acusadores, cuando puedes pagar a tu defensa?
Esta entidad debería constituirse como asociación sin ánimo de lucro ¿Por qué no? Su única función es financiar los honorarios de abogados de defensa, así que no tiene la menor necesidad de generar beneficios ni repartir dividendos. De este modo desgravarán las aportaciones de empresas e individuos ( no olvidemos las donaciones de particulares).
Nombre: “Defensa Creativa”. Lema: “No somos la SGAE”. Le veo futuro.
Comments (2)
Yo te diría «adelante con ello». Realmente están listas todas las piezas necesarias para que funcione. Y tienes el perfil para liderarlo.
Y no centrarlo exclusivamente en las dichas tarifas de comunicación pública, que hay mucha más tela que cortar.
Ismael:
Es una humilde propuesta porque es de pretensiones reducidas. Y también promocionar la cultura libre, y también pagar a abogados y a lobbyistas para que defiendan nuestros intereses ante la ineptitud de los políticos profesionales que nos representan.
Pero cada cosa en su momento. Poco a poco.