Juan Varela duda sobre el rediseño de The Atlantic en la web, y le concede al del papel el beneficio de la duda. No sé yo si ser tan generoso, porque lo primero que me viene a la cabeza es esto:

El primer número de The Atlantic tras su rediseño parece una bandera franquista pasada por la batidora.
Además, el tono Rolling-Stonista que se le atisba al papel en lo poco que se puede ver hasta ahora (aunque gracias a Zapf se contienen en el número de tipos que usan) me da un repelús similar al que producen esos ancianos que salen en las series de Antena 3 intentando hablar “juvenil”, diciendo cosas como “mola cien” y llamando a todo el mundo “tronco”. Y más aún viendo las otras opciones que barajaban para la portada:

Propuestas alternativas de Pentagram para The Atlantic. A Kottke le gusta la de Helvetica de la derecha.
Por si alguien se llama a engaño, tengo claro que los colores del número de noviembre són eso, sólo de este número, y que los irán cambiando cada mes. Incluso dicen que más adelante volverán a incluir fotos. Pero esta portada parece diseñada por una víctima de los 80 más que por alguien que sabe que el diseño cuenta.
Más que cruzar los dedos y esperar, a uno le dan ganas de decirle a The Atlantic lo mismo que la revista le dice a sus conciudadanos en la campaña de publicidad que lanzará este rediseño: Think. Again.
