El papel de la prensa tradicional en el periodismo colaborativo

Sergio Martínez Mahugo me ha invitado a participar en un panel Delphi como parte de los trabajos de su tesis doctoral, y me ha remitido un cuestionario sobre el periodismo participativo en red y su influencia en el periodismo tradicional. Como quiera que este es un tema que me interesa mucho, pero sobre el que apenas he publicado nada, he pensado en compartir con todos mis ideas al respecto, por si alguien tiene algún comentario que hacer.

Espero que Sergio me sepa disculpar la retorcida idea de darle la vuelta en mi título al propósito de su encuesta. Creo que leyendo las preguntas está claro que a Sergio le movía sobre todo sondear las opiniones de sus contribuyentes sobre la influencia del periodismo colaborativo en la prensa tradicional, y no al revés. Pero no hay preguntas impertinentes, sino respuestas indiscretas. O algo.

¿Qué influencia tienen o pueden tener los nuevos medios sociales (blogs, wikis, podcast, vlogs, foros, salas de chats, aplicaciones p2p, mensajería instantánea sms…) sobre el periodismo y las ediciones digitales de los medios tradicionales en la red?

Principalmente, la influencia que están teniendo es la de desintermediar a los medios. La que John Gilmore llama “the former audience” (la que antes era la audiencia, “la ex-audiencia”) es ahora su propio medio de comunicación e información.

El Periodismo entendido como “la forma en que la sociedad se informa a sí misma” es algo más amplio que el complejo sistema económico, industrial y social de empresas de medios, tecnologías de la información (desde la imprenta a Internet) y periodistas profesionales que actúan de intermediarios entre las noticias y la ciudadanía, y que tienen la exclusividad de acceso a las fuentes. Gracias a Internet, cada fuente tiene acceso a la audiencia, pero además la diferencia entre “las fuentes” y “la audiencia” se difumina, y todos pasan a desempeñar todos los roles. Seguir definiendo “periodismo” e “información” como “aquello que hacen los periodistas profesionales y las empresas de medios” como reducir “la salud” a “lo que manejan los médicos y los hospitales”.

Los medios tradicionales, tanto en la red como fuera de ella, se están dando cuenta de que, en el nuevo sistema, ellos también son sólo un participante más en la gigantesca danza por la que la sociedad se informa a sí misma. Esta danza es aquello que hemos dado en llamar la Conversación, con C mayúscula.

Cory Doctorow explica que, contrariamente a lo que dice el mantra de la primera burbuja, el “contenido” no es el rey. Es la conversación la que es la reina. En palabras de Doctorow, “el contenido es sólo un tema sobre el que conversar“. Los medios tradicionales que no sepan apuntarse a la Conversación y pretendan simplemente aportar “contenidos” o, peor aún, tener sus propias conversaciones internas en sus pequeños cenáculos, corren el riesgo de convertirse en irrelevantes por su propia incapacidad de aportar valor al mismo público al que dicen servir.

Más allá o a pesar de las distintas fórmulas para la participación que desde las versiones digitales de los medios tradicionales se han puesto en funcionamiento, ¿piensa que realmente estos medios están interesados y dispuestos a conversar con su audiencia? ¿Y lo intentan lo suficiente? En caso afirmativo, ¿lo consiguen?

Definiendo “medios tradicionales” como “organizaciones jerárquicas que cuentan con una edición impresa o una licencia de radiodifusión”, son tantas y tan variadas que es imposible contestar globalmente. En mi repuesta dividiré los medios en tres grupos según sus actitudes frente a la Conversación, a las que llamaré la actitud aristócrata, la acomodada y la meritócrata. Pondré como ejemplos su reacción frente a las redes sociales y al mismo concepto de la Conversación, aunque podría poner otros. Todos los medios tradicionales, e incluso los nuevos medios con cierto afianzamiento, muestran una combinación lineal de estas tres actitudes:

- La actitud aristócrata de los medios consiste en considerar que su papel sigue siendo ser el tema de la Conversación, o proponer y marcar las agendas de las varias conversaciones, y no ser un participante más. Sin embargo, no se creen que tengan que trabajarse ese puesto privilegiado. En la nueva economía de la atención, los medios aristócratas son viejos ricos viviendo de las rentas de los tiempos en que los medios ahora llamados “tradicionales” eran simplemente “los medios”.

No pulses aquí: es sólo una maqueta

No pulses aquí: es sólo una maqueta

- La actitud acomodada consiste en reconocer que la Conversación está a su alrededor, e intentar entrar en ella en igualdado con todos los demás, confiando en sus virtudes propias (mayor foco, mayor calidad de noticias, más dedicación). Es sorprendente que hasta el Wall Street Journal y el New York Times, y El País y El Mundo, por poner una mano de ejemplos, tengan las chapas de digg o facebook en el apartado “compartir”.

- La actitud meritócrata, por último, es la de los medios que toman iniciativas como el New York Times, que está montando su propia red social interna al periódico, en la que los lectores pueden compartir sus noticias favoritas. No sólo contentos con cumplir su función tradicional, han decidido bajar a la arena de los medios sociales, y construir su propia red social que compita (o conviva) con la de Vox o Flickr, por citar dos eje.

Estas tres actitudes están ordenadas de la más arrogante a la maś humilde. Es humilde aceptar la autoridad de la atención de los nuevos medios, pero más aún lo es reconocer su valor hasta el punto de imitarlos.

Mi apuesta es que los que más conseguirán serán los que más adopten la tercera actitud.

¿Piensa que un medio tradicional en la red con audiencias masivas puede llegar a fomentar la interactividad hasta el punto de ser capaz de integrar a periodistas y ciudadanos en una misma conversación y ejercer de esta forma una suerte de periodismo colaborativo basado en la retroalimentación de mensajes?

Unos sabrán aprovechar mejor que otros la oportunidad. Hoy pocos lo están haciendo.

La respuesta larga empieza por redefinir la pregunta: la cuestión no es si un medio tradicional puede “fomentar” la interactividad en su propio seno, lo cual sería resolver el problema equivocado. La cuestión es si una organización jerárquica tradicional con intereses en medios ajenos a la red (una imprenta, una licencia de radiodifusión) será capaz de, a través de sus periodistas, integrarse en la gran Conversación en la red, externa a ellos. Esa Conversaciónen la que participan tanto las fuentes como la audiencia como (por qué no) los demás medios.

El modelo a imitar está en el software libre. En este campo existen organizaciones tradicionales, y ninguna más tradicional que IBM, que colaboran en proyectos ajenos, aportando sólo capital humano y trabajo, sin poder tener una decisión final en la gestión ni organización del proyecto.

Si miramos las contribuciones de IBM al núcleo de Linux veremos que son el tercer mayor contribuyente reconocible, con un 4% del proyecto. De los 60 desarrolladores listados en la página de Apache, seis (el 10%) están pagados por IBM. Sin necesidad de arrogarse el control, extraen beneficio de la Conversación que es el desarrollo de un proyecto de software libre, a la vez que aportan valor al procomún que es el código libre a disposición de todos.

Un ejemplo de oportunidad desaprovechada por los medios tradicionales está en la diferencia en cómo los blogs usan a los medios y cómo los medios usan a los blogs. Los blogs usan a los medios como los medios usan a las agencias. Les añaden valor mediante el comentario, la crítica, la exposición y, por qué no, prácticas periodísticas tan necesarias (y a veces tan ausentes) en los medios como la comprobación de datos. Los medios tradicionales, por el contrario, no les añaden valor a los blogs.

Generalizando, los medios tradicionales citan a los weblogs sin atribuir ni enlazar, y algunos medios tradicionales mantienen granjas de weblogs sólo para el propósito de inflar sus cifras de audiencias ante Nielsen. Dos ejemplos en sentido contrario: el Mundo enlaza a sus weblogs en portada, con titular y firma, mientras que en la portada de El País apenas hay dos enlaces que dicen “blogs”. Si no son capaces de dar juego ni a su propia cantera, ¡cómo van a ser capaces de enlazar fuera!

¿Piensa que una mayor interactividad con los usuarios puede devenir en un periodismo mejor que el actual?

Sí.

Como ya he dicho, la definición de periodismo que me interesa es “la forma en que la sociedad se informa a sí misma”. El modelo en que la sociedad delegaba a unos cuantos ciudadanos (llamémoslos “periodistas”) para que hicieran el trabajo en nombre de todos es un artefacto anticuado de las tecnología de la información anteriores a Internet. En el nuevo paradigma comunicativo, más que una solución eficiente al problema, el modelo tradicional incorpora trabas artificiales a un proceso que puede realizarse de forma más efectiva sin los cuellos de botella de la organización jerárquica y el concepto de “guardianes de la puerta” de la información entronizado en las reglas del periodismo del Siglo XX.

Tras Internet, el modelo de comunicación “de muchos a muchos” permite un nuevo modo de producción de bienes intangibles (y la información lo es) que el profesor Yochai Benkler, de la universidad de Harvard, ha denominado “producción entre pares” (peer production). Benkler sugiere que a los dos modelos organizativos anteriores (la Firma de Coase y el Mercado de Smith) se ha de unir el nuevo modelo de la producción en común. Según explica Benkler, tanto la firma como el mercado dan solución a cierto tipo de constricciones inherentes a los flujos de información pre-Internet, pero esas mismas soluciones se convierten en trabas en ausencia de las anteriores constriciciones.

En el nuevo modelo en el que la información puede fluir libremente entre todos los nodos de la red, sin que ninguno de ellos sea un nodo privilegiado excepto en las preferencias de los demás nodos, imponer una jerarquía centralizada o un sistema de información basado en precios es cargar a un proceso informativo más eficiente con rémora. Como demuestran la gran cantidad de weblogs de enorme calidad que cominezan a publicarse cada día, el talento no es escaso. Nunca lo ha sido, al menos no desde que tenemos escolarización universal. Ni tampoco es escasa la materia prima (que no son las noticias, sino las fuentes) porque el acceso a las noticias está tan distribuído, y tan irrigado por la internet, como el acceso de los lectores a los autores.

Hemos pasado de una era de la escasez de información a una era de la abundancia de información, y los medios tradicionales necesitarán colaborar con su ex-audiencia para poder gestionar esa abundancia.

Por último, desde el punto de vista de los ciudadanos, ¿piensa efectivamente que ellos están interesados en conversar con la Prensa y lo suficientemente preparados para elevar el nivel del discurso y participar así en la construcción de una sociedad más democrática?

Me parece que la conversación con los ciudadanos es lo único que puede elevar el nivel del discurso y, por qué no, el de la prensa. Los ciudadanos están interesados, claro que sí, y basta ver cómo algunos de los proyectos de información política más interesantes en los últimos tiempos han salido al margen de los grandes medios de comunicación, y a partir de iniciativas de ciudadanos particulares, o de periodistas independientes.

De nuevo pondré un par de ejemplos: en España están El Manifestómetro y Lo prometido es deuda, proyectos participados por periodistas jóvenes, pero también por socios que sólo se pueden calificar de ciudadanos (o, si acaso, de “bloggers”) y, en el caso de loprometidoesdeuda, realizados en colaboración con los mismos ciudadanos a los que se pretende informar, esa “antiguamente llamada audiencia” de la que habla Gilmore.

El segundo ejemplo es extranjero, y más interesante por cuanto la intervención en la conversación se hace mediante tecnología: Joshua Shachter y Andy Baio han realizado un plugin de Firefox que colorea las fuentes a las que enlaza el agregador de noticias políticas estadounidense memeorandum.com, tiñéndolas de rojo o de azul según sean de tono más conservador o liberal.

Memeorandum, antes y después del comentario editorial de Baio y Shachter

Memeorandum, antes y después del comentario editorial de Baio y Shachter

Un sitio de agregación de noticias (nuevo medio) que enlaza por igual al New York Times o al Wall Street Journal, y un par de individuos que construyen un pedazo de código para que los lectores puedan identificar el sesgo de las fuentes a las que enlazan. O sea, conversación, mejorada por individuos que intervienen en la conversación no opinando, sino aportando herramientas de gestión de la conversación. Puede que los periódicos generen las noticias, pero son como las agencias de antaño, y sólo producen materia prima para que otros les añadan valor.

Así que de nuevo quiero corregir el sesgo implicado en la pregunta. Son los ciudadanos, y los nuevos medios iniciados desde las afueras de los medios tradicionales, los que están generando la Conversación, y son los medios tradicionales los que deberían ponerse a la altura para ayudar a elevar el nivel del discurso, y participar en la construcción de una sociedad más democrática. Los ciudadanos, la base de la democracia por definición, están interesados en conversar con cualquiera que desee conversar con ellos.