La “Sociedad de amigos” es un extraño grupo que pasa por ser una religión aunque casi podría no serlo. Los cuáqueros, como también se los conoce, son igualitarios y pacifistas, y sus principales valores son la justicia social y la simplicidad en todas las cosas.
Pero lo que más me atrae de sus prácticas es el hecho de que realicen sus reuniones de forma asamblearia, sin una liturgia establecida, bajo la regla básica de que sólo debe hablar quien crea que pueda mejorar el silencio. A menudo las reuniones transcurren en completo silencio, hasta que uno de los participantes se levanta y le da la mano a sus vecinos. No había nada que decir, nadie tenía nada que fuera a mejorar el silencio. Es una regla que todos deberíamos seguir en nuestras vidas y, como ha señalado Peter Merholz, también en nuestros escritos públicos.
Como ateo católico, tengo cierta querencia a la liturgia y a las salmodias. Sin embargo, me gustaría pensar que, poco a poco, me voy acercando cada día más a convertirme en un ateo cuáquero. Es complicado aprender el valor de un silencio que, en ocasiones, me hace tanta falta en persona como me sobra por escrito.
Como Peter Merholz, escribo aquí en un modesto intento de mejorar el silencio. Y si me das la mano, habremos terminado por hoy, y hasta la siguiente vez que nos veamos.
Comments (4)
“Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio…
No lo vayas a decir”
Manolo García - Ruge Mistral.
Bien visto, Juanpi.
Como soy un platónico, yo añadiría que bello ~ útil ~ cierto.
En términos de teoría de la información de Shannon podría interpretarse mi lema como “no decir aquello que no vaya a aportar información”, o sea, sólo decir aquello sea, al menos relativamente al contexto, cierto y nuevo.
Como te imagino machete en mano, atento al ataque de algún cocodrilo, arrodillado frente a una hoguera en la que se asa un trozo de canguro, supongo que no ves habitualmente los informativos de la televisión pública española.
Últimamente asistimos a un nuevo tipo de periodismo buenrollista-creativo en el que -en una noticia de apenas 60 segundos- el redactor toma el protagonismo, dejando en segundo plano al entrevistado, la noticia, y todo lo que se le ponga por delante. El regusto final es dulce, pero nada nutritivo.
En fin, que en cualquier caso escucharte hablando por hablar sigue siendo un placer. Saluditos.
Juan,
Claro que conozco los informativos españoles. No hace tanto que me he ido, y además veo todas las mañanas (bueno, todas las que puedo) el telediario de TVE1 de la noche anterior. Y además siempre me ha fascinado el modelo Madrid Directo de, si hay una fuga de agua, no hablar simplemente de la cañería, sino hablar delante de la cañería, y si se puede, hablar desde dentro de la cañería.
Sobre las noticias pienso lo que decía Seinfeld: “¿Te has preguntado alguna vez cómo puede ser que todos los días el periódico tenga el mismo número de páginas, sin que sobre espacio ni falte papel? ¿Es que todos los días hay las mismas noticias?”.
No, pero hay que cubrir el silencio.