En torno al hueco dejado por DFW

Jason Kottke y John Gruber, dos de mis autores favoritos en la red, son también grandes admiradores de David Foster Wallace. La elegía de Gruber por DFW comienza con una metáfora con la que, obviamente, coincido: David Foster Wallace poseía un pedal de acelerador verbal sobre el que podía pisar más a fondo de lo que nunca hubiera creído posible. Y termina con una serie de recomendaciones sobre la obra de DFW, rematada con Mister Squishy, el relato que abre Oblivion. De él dice Gruber: Nadie que no fuera David Foster Wallace podría haberlo escrito.

Por su parte, Kottke hace un repaso de necrológicas y recuerdos sobre DFW. Aparte de la inevitable guasa de The Onion (NASCAR cancela el resto de la temporada por el deceso de David Foster Wallace), están David Eggers, editores y colegas, e incluso alumnos suyos de Pomona College, donde debió ser un magnífico profesor. Aunque quizá la mejor muestra de lo buen profesor que era está en una anécdota de cuando todavía era alumno:

Un profesor de Amherst, la universidad donde DFW escribió no una, sino dos tesis (tesinas) de fin de carrera, recuerda que aquel año las tesis fueron todas muy buenas, porque DFW terminó las suyas en primavera, y se pasó el último trimestre leyendo y corrigiendo las tesis de los demás.